42 PUNTOS DE SUTURA
PARA ASIMILAR LA ENSEÑANZA DEL DESPERTAR
1. Ahora
vamos a hablar del Dhamma.
2. He
oído decir que Gautama Buddha, el así venido (tathagata), predicó la enseñanza
(Dhamma), según su experiencia, durante 45 años, desde que a los 35 sintonizó
con las cosas tal y como se presentan (dhammas), sin vuelta atrás,
después de un titánico esfuerzo tras una fuerte determinación por liberarse de
la insatisfacción (dukkha), llegando a comprender su causa y encontrando
el método adecuado para eliminarla.
3. Porque
el deseo (tanha) es un fuego que nos abrasa y su satisfacción es
impermanente (anicca) mientras no se apague de raíz.
4. La
raíz del deseo es la ignorancia (avijja), el no ver las cosas tal y como
son.
5. Para
llegar a esta sabiduría (panna) hay que internalizar la intelección (manas)
realizándola mediante el comportamiento ético (sila) y la meditación (samadhi).
6. La
conducta ética implica una correcta expresión (samma vaca), una
acción correcta (samma kammanta) y un correcto medio de
subsistencia (samma ajiva).
7. La
correcta expresión consiste en atender a la intención de lo que va a decirse, y
si no se aprecia más valioso que el silencio, callarse. Ser amable y
considerado en la expresión, pero también firme y claro.
8. Correcta
acción. No dañar, ser amoroso y compasivo. No tomar lo que no nos ha sido dado.
Ser honesto en nuestras relaciones. Abstenerse de conducta sexual perniciosa u
obsesiva.
9. Correcto
medio de vida. Tener una ocupación honesta, que no genere daños ni perjuicios.
10. La meditación requiere esfuerzo perseverante
para mantenerse equilibrado en la práctica, atención consciente a los fenómenos
conforme surgen y desaparecen y a cómo afectan al cuerpo y a la mente, una
atención constante, desapegada y sin identidad, capaz de registrar nuestras
ausencias de conciencia, nuestros apegos y nuestras inmersiones en el flujo
de conciencia, una atención que sea
testigo tanto de nuestros juicios de valor como de nuestra ecuanimidad, una
atención que, por otra parte, no sepa de pronombres posesivos.
11. ¿Es posible semejante tipo de atención? Es
precisamente eso lo que con la meditación se trata de averiguar: la extensión
de la experiencia, una especie de reconquista del espacio.
12. "La atención es el sendero hacia la inmortalidad,
la desatención, sendero hacia la muerte.
Aquellos que están atentos no mueren,
los desatentos son como si estuvieran muertos".
Dhammapada 2, 21. Versión de Anton Baron.
13.
¿Quién o qué elige dónde se sitúa? (Desaparece).
14.
Correcta concentración (samma samadhi) es la práctica de unificar
la mente, generalmente dispersa, centrándola en un solo objeto para alcanzar la
calma (shamatha). Por su accesibilidad y cercanía suele comenzarse con
la respiración, que es el medio más eficaz para lograr ese objetivo. Una mente
serena, libre de rumiaciones, es requisito indispensable para ver las cosas tal
y como se presentan.
15.
Entramos en el terreno de la sabiduría con la visión correcta (samma ditthi),
que es el primer factor descrito de los ocho que conducen al término de la
insatisfacción. Consiste en una comprensión clara de la verdad de la
insatisfacción, de su causa, de su cese, así como de la condicionalidad
universal. La comprensión intelectual se vivencia de forma experiencial
recurriendo al octavo factor del sendero, el de la meditación profunda o
correcta concentración.
16. Si
el primer factor del sendero, el de la visión correcta, apunta en la dirección
adecuada para dar en el blanco del nirvana o cese del deseo y de la
insatisfacción, el segundo factor, el de la correcta intención (samma samkappa),
es el pulso que mantiene el punto de mira fijado durante todo el proceso.
Consiste en la firme resolución de asumir la responsabilidad de nuestra propia
existencia y conducirla al buen puerto de la comprensión de su condicionalidad,
su insustancialidad y su impermanencia.
17. El
vislumbre de la condicionalidad de la existencia se expresa resumidamente en la
exposición de los doce eslabones (nidanas) de la coproducción
codependiente (paticca samuppada), que empiezan convencionalmente
con (1) la ignorancia (avijja), el estado de confusión que fundamenta la
existencia cíclica, la creencia errónea del ser condicionado creyéndose
incondicionado y pretendiendo solidificar la transitoriedad de la existencia,
lo cual provoca su (2) voluntad de permanecer actuando (sankhara), ya
sea de forma saludable (kusala) o insana (akusala), produciendo
buen o mal karma respectivamente. Del desarrollo de estos actos volitivos
alzándose nace (3) la conciencia de ser (viññana). De la conciencia
brota (4) el nombre y la forma (nama rupa), siendo la forma o
materia el cuerpo físico y agrupando bajo el nombre los “montones” (khandas)
mentales de la sensación (vedana), la percepción (sañña) y las
actividades volitivas (sankhara). Todo esto más la conciencia constituye
el organismo psicofísico o cuerpomente. De la materia psicosomática se
desarrollan los cinco sentidos físicos y la mente como sexto sentido perceptor
de objetos mentales, conformando (5) las seis bases (salayatana).
Dependiendo de las seis bases de los sentidos surge (6) el contacto o impresión
(phassa), la huella impresa que dejan los sentidos en nuestra mente,
nuestro contacto con la realidad. Del contacto surge (7) la sensación (vedana),
que puede ser agradable, desagradable o neutra y producir apego, rechazo o
indiferencia respectivamente. Condicionado por la sensación puede aparecer (8)
el deseo (tanha), apetencia por la excitación de los sentidos, la llama
insaciable del deseo, que solo se extingue cuando se descubre la
insustancialidad del combustible, los objetos del deseo, que dejan de verse
como objetos y pasan a percibirse como compuestos fenoménicos con la misma
falta de entidad que el autodenominado sujeto. Dependiendo del deseo surge (9)
el apego (upadana) como una identificación con nuestras impresiones
sensoriales, cuya continuidad nos ofrece la falsa seguridad de la permanencia.
Dependiendo del apego surge (10) el devenir (bhava). Proyectamos esto
que creemos ser hacia el futuro. El devenir condiciona (11) el volver a nacer (jati)
en un ciclo prolongado de existencias (samsara), y dependiendo del
nacimiento deviene (12) la vejez y la muerte (jara marana), la
aparición del dolor, la enfermedad y la aflicción.
18. En
la relación anterior puede apreciarse cierta simultaneidad de surgimiento, de
ahí que se hable de coproducción e interdependencia.
19.
Sería de esperar que suprimiendo cualquiera de los eslabones desapareciera la
cadena entera dando lugar a la liberación de toda condicionalidad (nirvana).
20. En
eso precisamente consiste el despertar, en dejar de confundir sueño y realidad
y ver las cosas como suceden y tal cual son, sucesión de apariencias
elementales (dhammas) generando un discurrir que se puede organizar de
diferentes formas (samsara) o se puede dejar estar (nirvana).
Desinvolucrarse del argumento de sus formaciones kármicas (sankhara)
conforme uno las va agotando, contribuyendo a pacificar el entorno no echando
más leña al fuego, desprendiéndose de la codicia, del odio y del engaño,
sustituyéndolos por sus antídotos: la generosidad, el amor y la sabiduría. Esta
es la forma de asegurarse de no volver a empezar.
21. “Es
profundo este origen dependiente y tiene una apariencia profunda. Pero, es por
falta del entendimiento y penetración en el Dhamma, que esta generación se
parece a una enredada maraña, a un nudo de bola de cordeles, a unas cañas y
juncos enmarañados, que no puede traspasar el samsara, los planos de
privaciones, los planos de aflicción y el mal destino.” (Mahanidana sutta.
DN 15. Traducido por Anton Baron.
Fuente: suttacentral.net).
22. Existen
dos tipos de comprensión, una comprensión intelectual (anurodha),
discursiva, desarrollada por el pensamiento a través de la elaboración
lingüística y el argumento razonado, referida a los conocimientos adquiridos, y
la comprensión profunda o penetrante (pativedha), vivencial y absoluta,
exenta de etiquetas mentales, cuyo máximo desarrollo se obtiene a través de la
meditación una vez liberados de las impurezas de la mente y consiste en ver las
cosas en sí mismas tal como aparecen y desaparecen.
23.
Así mismo, se habla también de dos categorías de verdad. Están las verdades
convencionales (sammuti sacca), referidas a la vida cotidiana tal
como nos viene condicionada, es decir, designaciones nominales y verbales para
esto y aquello, y la verdad última (paramattha sacca), accesible
para quien obtiene la verdadera percepción (vipassana) y ve la realidad
como un flujo constante de colecciones de dhammas.
24. Los
conceptos son insustanciales, existentes solo en virtud del pensamiento como
función de la mente.
25.
También los dhammas, como constituyentes últimos o partículas
elementales de la experiencia fenoménica, son insustanciales (anatta),
dependientes unos de otros, existentes solo en relación, no aislables,
impermanentes (anicca), momentáneos, meros estados de ser.
26. Si
hay un término más característico del budismo, éste es el de anatta, con el que
se refieren a la ausencia de identidad esencial en el universo.
27. El
budismo es una enseñanza antropocéntrica y salvífica, y como tal pone el acento
en el ser humano y en su liberación del sufrimiento (dukkha).
28. El
Buddha vislumbró la raíz del sufrimiento en la creencia errónea en un yo
o alma como realidad última a la que hay que alimentar y preservar de
destrucción, y vio la fuerza motriz de nuestra sensación de identidad en el
deseo.
29.
Pero el yo es una realidad convencional, compuesta de cinco agregados (khandas)
o montones de dharmas.
30. Rupa,
la forma o cuerpo físico, es la etiqueta bajo la que se agrupan un “montón” de
acontecimientos de orden material, entre los que se encuentran los cinco
órganos de los sentidos y sus objetos, así como la base material de la mente.
La capacidad de comunicación también entra dentro de esta categoría, así como
los alimentos físicos.
31. Vedana,
el segundo “montón”, agrupa las sensaciones físicas y mentales, que se sienten
agradables, desagradables o neutras, y pueden producir apego, rechazo o
indiferencia o duda respectivamente.
32. Sañña
o percepción es el tercer “montón”, que agrupa las percepciones de los sentidos
de la vista, el oído, el gusto, el olfato, el tacto y las impresiones
corporales en general, así como las impresiones mentales producidas por las
ideas mediante el pensamiento.
33. Sankhara,
como construcción intencional o acción volitiva, constituye el cuarto agregado,
el que agrupa los componentes más dinámicos de la personalidad, los que
construyen la existencia individual a partir de los cinco agregados basándose
en la triple apropiación: esto es mío, éste soy yo, este es mi yo, y generan karma
condicionando la conciencia. “De aquellos polvos estos lodos”.
34. Viññana,
la conciencia, designa los seis tipos de conciencia dependientes de la
conjunción de los sentidos con sus objetos. Los theravadines, en su cruzada por
deconstruir la más mínima sombra de ego, clasifican en este “montón” 89 tipos
de “grano”, conteniendo cada uno de ellos un número infinitesimal de
partículas. De estos tipos de conciencia, 21 se consideran kármicamente sanos,
12 insanos y 56 neutros.
35. No
siendo la personalidad, ni ninguno de los componentes que la forman, una cosa
simple, queda manifiesto que se trata de algo complejo y compuesto, y como
compuesto, tendente a la descomposición y por tanto transitoria y causa de
sufrimiento.
36. La
visión clara consiste en distinguir, allá donde se dirija la mirada, hacia
dentro o hacia fuera, los montones de agregados sin percibir en ellos sombra de
ego, alma o sustancia.
37.
“La persona es la suma total de los cinco agregados, combinados de acuerdo con
el principio de originación en dependencia y que están constantemente en estado
de flujo”. – Y. Karunadasa. Enseñanzas del buddhismo primigenio. BPS.
Traducción de Ricardo Guerrero.
38. Lo
que somos viene condicionado por lo que hemos sido en cada momento. El momento
precedente condiciona el momento siguiente. La calidad de la conciencia en el
momento de la muerte condiciona el surgimiento de la conciencia en un nuevo
ser. Una corriente cesa percutiendo en una nueva corriente, a la que
condiciona. Del mismo modo que no somos idénticos ni totalmente ajenos al ser
que hemos sido en cada instante pasado, tampoco somos los mismos ni distintos
al ser en que nos convertimos en el momento subsiguiente.
39. La
muerte es un cambio de mayor magnitud, que afecta a los cinco agregados
disolviéndolos simultáneamente para volver a reorganizarse en una nueva
existencia conforme a los previos condicionamientos kármicos.
40.
Digamos que el hilo de las formaciones kármicas, habiéndose deshecho, se rehace
enhebrando una nueva conciencia que no puede dejar de arrastrar ciertas
concomitancias, a no ser que por propio esfuerzo y buen karma consiga
liberarse.
41.
Sin embargo no quedan trazas de identidad. Siendo todos los dhammas
vacíos (suñña), carentes de identidad (annata), su combinación
resulta igualmente vacía y carente de identidad.
42.
Pero una corriente de condicionamiento se trasvasa de una existencia a otra en
una serie de vasos comunicantes, hasta que la corriente se evapora en el nibbana
por el impacto de una contracorriente producida por cierto grado de despertar o
por cierta sospecha de su posibilidad.
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