miércoles, 4 de marzo de 2026

             42 PUNTOS DE SUTURA

            PARA ASIMILAR LA ENSEÑANZA DEL DESPERTAR






1.     Ahora vamos a hablar del Dhamma.

2.     He oído decir que Gautama Buddha, el así venido (tathagata), predicó la enseñanza (Dhamma), según su experiencia, durante 45 años, desde que a los 35 sintonizó con las cosas tal y como se presentan (dhammas), sin vuelta atrás, después de un titánico esfuerzo tras una fuerte determinación por liberarse de la insatisfacción (dukkha), llegando a comprender su causa y encontrando el método adecuado para eliminarla.

3.     Porque el deseo (tanha) es un fuego que nos abrasa y su satisfacción es impermanente (anicca) mientras no se apague de raíz.

4.     La raíz del deseo es la ignorancia (avijja), el no ver las cosas tal y como son.

5.     Para llegar a esta sabiduría (panna) hay que internalizar la intelección (manas) realizándola mediante el comportamiento ético (sila) y la meditación (samadhi).

6.     La conducta ética implica una correcta expresión (samma vaca), una acción correcta (samma kammanta) y un correcto medio de subsistencia (samma ajiva).

7.     La correcta expresión consiste en atender a la intención de lo que va a decirse, y si no se aprecia más valioso que el silencio, callarse. Ser amable y considerado en la expresión, pero también firme y claro.

8.     Correcta acción. No dañar, ser amoroso y compasivo. No tomar lo que no nos ha sido dado. Ser honesto en nuestras relaciones. Abstenerse de conducta sexual perniciosa u obsesiva.

9.     Correcto medio de vida. Tener una ocupación honesta, que no genere daños ni perjuicios.

10.  La meditación requiere esfuerzo perseverante para mantenerse equilibrado en la práctica, atención consciente a los fenómenos conforme surgen y desaparecen y a cómo afectan al cuerpo y a la mente, una atención constante, desapegada y sin identidad, capaz de registrar nuestras ausencias de conciencia, nuestros apegos y nuestras inmersiones en el flujo de  conciencia, una atención que sea testigo tanto de nuestros juicios de valor como de nuestra ecuanimidad, una atención que, por otra parte, no sepa de pronombres posesivos.

11.  ¿Es posible semejante tipo de atención? Es precisamente eso lo que con la meditación se trata de averiguar: la extensión de la experiencia, una especie de reconquista del espacio.

12. "La atención es el sendero hacia la inmortalidad,

        la desatención, sendero hacia la muerte.

        Aquellos que están atentos no mueren,

         los desatentos son como si estuvieran muertos".



          Dhammapada 2, 21. Versión de Anton Baron.


 



 

13. ¿Quién o qué elige dónde se sitúa? (Desaparece).

14. Correcta concentración (samma samadhi) es la práctica de unificar la mente, generalmente dispersa, centrándola en un solo objeto para alcanzar la calma (shamatha). Por su accesibilidad y cercanía suele comenzarse con la respiración, que es el medio más eficaz para lograr ese objetivo. Una mente serena, libre de rumiaciones, es requisito indispensable para ver las cosas tal y como se presentan.

15. Entramos en el terreno de la sabiduría con la visión correcta (samma ditthi), que es el primer factor descrito de los ocho que conducen al término de la insatisfacción. Consiste en una comprensión clara de la verdad de la insatisfacción, de su causa, de su cese, así como de la condicionalidad universal. La comprensión intelectual se vivencia de forma experiencial recurriendo al octavo factor del sendero, el de la meditación profunda o correcta concentración.

16. Si el primer factor del sendero, el de la visión correcta, apunta en la dirección adecuada para dar en el blanco del nirvana o cese del deseo y de la insatisfacción, el segundo factor, el de la correcta intención (samma samkappa), es el pulso que mantiene el punto de mira fijado durante todo el proceso. Consiste en la firme resolución de asumir la responsabilidad de nuestra propia existencia y conducirla al buen puerto de la comprensión de su condicionalidad, su insustancialidad y su impermanencia.

17. El vislumbre de la condicionalidad de la existencia se expresa resumidamente en la exposición de los doce eslabones (nidanas) de la coproducción codependiente (paticca samuppada), que empiezan convencionalmente con (1) la ignorancia (avijja), el estado de confusión que fundamenta la existencia cíclica, la creencia errónea del ser condicionado creyéndose incondicionado y pretendiendo solidificar la transitoriedad de la existencia, lo cual provoca su (2) voluntad de permanecer actuando (sankhara), ya sea de forma saludable (kusala) o insana (akusala), produciendo buen o mal karma respectivamente. Del desarrollo de estos actos volitivos alzándose nace (3) la conciencia de ser (viññana). De la conciencia brota (4) el nombre y la forma (nama rupa), siendo la forma o materia el cuerpo físico y agrupando bajo el nombre los “montones” (khandas) mentales de la sensación (vedana), la percepción (sañña) y las actividades volitivas (sankhara). Todo esto más la conciencia constituye el organismo psicofísico o cuerpomente. De la materia psicosomática se desarrollan los cinco sentidos físicos y la mente como sexto sentido perceptor de objetos mentales, conformando (5) las seis bases (salayatana). Dependiendo de las seis bases de los sentidos surge (6) el contacto o impresión (phassa), la huella impresa que dejan los sentidos en nuestra mente, nuestro contacto con la realidad. Del contacto surge (7) la sensación (vedana), que puede ser agradable, desagradable o neutra y producir apego, rechazo o indiferencia respectivamente. Condicionado por la sensación puede aparecer (8) el deseo (tanha), apetencia por la excitación de los sentidos, la llama insaciable del deseo, que solo se extingue cuando se descubre la insustancialidad del combustible, los objetos del deseo, que dejan de verse como objetos y pasan a percibirse como compuestos fenoménicos con la misma falta de entidad que el autodenominado sujeto. Dependiendo del deseo surge (9) el apego (upadana) como una identificación con nuestras impresiones sensoriales, cuya continuidad nos ofrece la falsa seguridad de la permanencia. Dependiendo del apego surge (10) el devenir (bhava). Proyectamos esto que creemos ser hacia el futuro. El devenir condiciona (11) el volver a nacer (jati) en un ciclo prolongado de existencias (samsara), y dependiendo del nacimiento deviene (12) la vejez y la muerte (jara marana), la aparición del dolor, la enfermedad y la aflicción.

18. En la relación anterior puede apreciarse cierta simultaneidad de surgimiento, de ahí que se hable de coproducción e interdependencia.

19. Sería de esperar que suprimiendo cualquiera de los eslabones desapareciera la cadena entera dando lugar a la liberación de toda condicionalidad (nirvana).

20. En eso precisamente consiste el despertar, en dejar de confundir sueño y realidad y ver las cosas como suceden y tal cual son, sucesión de apariencias elementales (dhammas) generando un discurrir que se puede organizar de diferentes formas (samsara) o se puede dejar estar (nirvana). Desinvolucrarse del argumento de sus formaciones kármicas (sankhara) conforme uno las va agotando, contribuyendo a pacificar el entorno no echando más leña al fuego, desprendiéndose de la codicia, del odio y del engaño, sustituyéndolos por sus antídotos: la generosidad, el amor y la sabiduría. Esta es la forma de asegurarse de no volver a empezar.

21. “Es profundo este origen dependiente y tiene una apariencia profunda. Pero, es por falta del entendimiento y penetración en el Dhamma, que esta generación se parece a una enredada maraña, a un nudo de bola de cordeles, a unas cañas y juncos enmarañados, que no puede traspasar el samsara, los planos de privaciones, los planos de aflicción y el mal destino.” (Mahanidana sutta. DN  15. Traducido por Anton Baron. Fuente: suttacentral.net).

22. Existen dos tipos de comprensión, una comprensión intelectual (anurodha), discursiva, desarrollada por el pensamiento a través de la elaboración lingüística y el argumento razonado, referida a los conocimientos adquiridos, y la comprensión profunda o penetrante (pativedha), vivencial y absoluta, exenta de etiquetas mentales, cuyo máximo desarrollo se obtiene a través de la meditación una vez liberados de las impurezas de la mente y consiste en ver las cosas en sí mismas tal como aparecen y desaparecen.

23. Así mismo, se habla también de dos categorías de verdad. Están las verdades convencionales (sammuti sacca), referidas a la vida cotidiana tal como nos viene condicionada, es decir, designaciones nominales y verbales para esto y aquello, y la verdad última (paramattha sacca), accesible para quien obtiene la verdadera percepción (vipassana) y ve la realidad como un flujo constante de colecciones de dhammas.

24. Los conceptos son insustanciales, existentes solo en virtud del pensamiento como función de la mente.

25. También los dhammas, como constituyentes últimos o partículas elementales de la experiencia fenoménica, son insustanciales (anatta), dependientes unos de otros, existentes solo en relación, no aislables, impermanentes (anicca), momentáneos, meros estados de ser.

26. Si hay un término más característico del budismo, éste es el de anatta, con el que se refieren a la ausencia de identidad esencial en el universo.

27. El budismo es una enseñanza antropocéntrica y salvífica, y como tal pone el acento en el ser humano y en su liberación del sufrimiento (dukkha).

28. El Buddha vislumbró la raíz del sufrimiento en la creencia errónea en un yo o alma como realidad última a la que hay que alimentar y preservar de destrucción, y vio la fuerza motriz de nuestra sensación de identidad en el deseo.

29. Pero el yo es una realidad convencional, compuesta de cinco agregados (khandas) o montones de dharmas.

30. Rupa, la forma o cuerpo físico, es la etiqueta bajo la que se agrupan un “montón” de acontecimientos de orden material, entre los que se encuentran los cinco órganos de los sentidos y sus objetos, así como la base material de la mente. La capacidad de comunicación también entra dentro de esta categoría, así como los alimentos físicos.

31. Vedana, el segundo “montón”, agrupa las sensaciones físicas y mentales, que se sienten agradables, desagradables o neutras, y pueden producir apego, rechazo o indiferencia o duda respectivamente.

32. Sañña o percepción es el tercer “montón”, que agrupa las percepciones de los sentidos de la vista, el oído, el gusto, el olfato, el tacto y las impresiones corporales en general, así como las impresiones mentales producidas por las ideas mediante el pensamiento.

33. Sankhara, como construcción intencional o acción volitiva, constituye el cuarto agregado, el que agrupa los componentes más dinámicos de la personalidad, los que construyen la existencia individual a partir de los cinco agregados basándose en la triple apropiación: esto es mío, éste soy yo, este es mi yo, y generan karma condicionando la conciencia. “De aquellos polvos estos lodos”.

34. Viññana, la conciencia, designa los seis tipos de conciencia dependientes de la conjunción de los sentidos con sus objetos. Los theravadines, en su cruzada por deconstruir la más mínima sombra de ego, clasifican en este “montón” 89 tipos de “grano”, conteniendo cada uno de ellos un número infinitesimal de partículas. De estos tipos de conciencia, 21 se consideran kármicamente sanos, 12 insanos y 56 neutros.

35. No siendo la personalidad, ni ninguno de los componentes que la forman, una cosa simple, queda manifiesto que se trata de algo complejo y compuesto, y como compuesto, tendente a la descomposición y por tanto transitoria y causa de sufrimiento.

36. La visión clara consiste en distinguir, allá donde se dirija la mirada, hacia dentro o hacia fuera, los montones de agregados sin percibir en ellos sombra de ego, alma o sustancia.

37. “La persona es la suma total de los cinco agregados, combinados de acuerdo con el principio de originación en dependencia y que están constantemente en estado de flujo”. – Y. Karunadasa. Enseñanzas del buddhismo primigenio. BPS. Traducción de Ricardo Guerrero.

38. Lo que somos viene condicionado por lo que hemos sido en cada momento. El momento precedente condiciona el momento siguiente. La calidad de la conciencia en el momento de la muerte condiciona el surgimiento de la conciencia en un nuevo ser. Una corriente cesa percutiendo en una nueva corriente, a la que condiciona. Del mismo modo que no somos idénticos ni totalmente ajenos al ser que hemos sido en cada instante pasado, tampoco somos los mismos ni distintos al ser en que nos convertimos en el momento subsiguiente.

39. La muerte es un cambio de mayor magnitud, que afecta a los cinco agregados disolviéndolos simultáneamente para volver a reorganizarse en una nueva existencia conforme a los previos condicionamientos kármicos.

40. Digamos que el hilo de las formaciones kármicas, habiéndose deshecho, se rehace enhebrando una nueva conciencia que no puede dejar de arrastrar ciertas concomitancias, a no ser que por propio esfuerzo y buen karma consiga liberarse.

41. Sin embargo no quedan trazas de identidad. Siendo todos los dhammas vacíos (suñña), carentes de identidad (annata), su combinación resulta igualmente vacía y carente de identidad.

42. Pero una corriente de condicionamiento se trasvasa de una existencia a otra en una serie de vasos comunicantes, hasta que la corriente se evapora en el nibbana por el impacto de una contracorriente producida por cierto grado de despertar o por cierta sospecha de su posibilidad.

PINGTREE MISTY FOREST


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